El profesor e investigador Marcos José Alves Pinto Junior, del CEETEPS y de la Unicamp, presentó en el Escenario FEIMEC una visión transformadora sobre la relación entre la Industria 4.0 y las prácticas ESG. Para él, la digitalización no es solo una herramienta de automatización, sino el corazón de la competitividad sostenible.
Según Marcos, muchas organizaciones aún ven la sostenibilidad como algo separado de la rutina productiva. Sin embargo, reducir retrabajos, chatarra, desperdicios y rechazos ya representa una contribución directa a los objetivos ESG.
La digitalización es el corazón de la transformación
La digitalización permite comprender lo que ocurre en la planta y traducir la operación en datos concretos y en tiempo real. No se trata únicamente de utilizar computadoras o software, sino de convertir la realidad operativa en información confiable para la toma de decisiones.
IoT y sensores para visibilidad en tiempo real
La implementación de Internet de las Cosas (IoT) y sensores posibilita el monitoreo continuo del consumo de energía, las paradas de línea, los defectos y el retrabajo. Esta visibilidad operativa permite actuar rápidamente y mejorar el desempeño de manera continua.
La tecnología por sí sola no genera ahorro. Su valor está en revelar dónde actuar y permitir un control constante de los procesos.
El mantenimiento predictivo fue destacado como un elemento esencial para sistemas de manufactura sostenibles. Con datos, inteligencia artificial, sensores e IoT, es posible intervenir únicamente cuando existe una necesidad real, optimizando recursos y reduciendo desperdicios.
Integración entre producción y sostenibilidad
Marcos recomendó integrar los KPI operativos con los KPI ESG. Indicadores habituales como producción, retrabajo, pérdidas y defectos pueden convertirse en métricas de sostenibilidad cuando se analizan de forma integrada.
Datos y urgencia de acción
Según datos citados por el investigador, una parte significativa del consumo energético mundial y de las emisiones de CO₂ está asociada a la industria. Por ello, el sector industrial ocupa una posición central tanto en el problema como en la solución.
¿Por dónde empezar?
- Medir lo que realmente importa mediante sistemas sólidos de digitalización y monitoreo.
- Priorizar casos de uso con alto retorno.
- Integrar KPI operativos y KPI ESG.
- Escalar con gobernanza, responsables definidos y metas claras.
Como recomendación final, Marcos sugirió comenzar con el proceso más problemático de la organización, aplicar conceptos de digitalización y utilizar los aprendizajes obtenidos para expandir la transformación al resto de la empresa.
Concluyó que la industria del futuro será más inteligente en el uso de energía y materiales, más predecible en la gestión de activos, más transparente en sus datos y más capaz de convertir la tecnología en competitividad sostenible.